El Yayo -1-

Era tímido y manso, tenía los dientes podridos y una vocecilla escasa y débil; su apodo obedecía a las sílabas que tartamudeaba al inicio de todo intento de respuesta, como si siempre debiera justificarse por algo. El Yayo era el loco del pueblo con quien todos hacían bromas o, a quien todos cogían de chacota. Su cándida figura y su presencia desprevenida molestaba a algunos y su sonrisa retraída y su aire de no faltarle nada…hasta su cabellera ensortijada, despeinada y rebelde. Presenció los restos calcinados de Nikito, el joven tendero, quien en vida fuera una de las pocas personas que lo trató con respeto y dignidad. Su cuerpo fue hallado en un extremo enrastrojado del puerto, a donde su madre, luego de muchas súplicas y llanto, después de fragmentados y mezquinos indicios fue a parar. Él siguió instintivamente el rastro húmedo de sus lágrimas y, acompañó impotente el dolor de esa mujer levantando lo que quedaba de su hijo muerto. No tenía certidumbre de lo ocurrido, pero sus ojos aguados le decían que los tiempos de la ingenuidad y la locura habían quedado atrás; el mundo andaba al garete y lejos de su comprensión. Algo muy oscuro habitaba ahora el alma de las personas… Cont…

Yayo
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